El descendente es el grado zodiacal situado donde la eclíptica corta el horizonte occidental para una hora y un lugar determinados. Está enfrente del ascendente, que corresponde al horizonte oriental. Ambos forman un eje de la carta.
En muchos sistemas, el descendente marca la cúspide de la séptima casa. Esa relación debe leerse según el sistema de casas elegido; el nombre de un ángulo no describe por sí solo toda una división de casas. Sin una hora fiable no puede presentarse un descendente exacto.
La tradición astrológica lo relaciona con el encuentro, los vínculos de tú a tú y las cualidades que consideramos a través de otras personas. Puede servir para preguntar cómo se negocian expectativas en una relación. No revela las intenciones de una pareja ni permite diagnosticar a alguien por su fecha de nacimiento.
Una lectura de este ángulo no establece compatibilidad, consentimiento o duración de un vínculo. Para comprender una relación cuentan las conversaciones, los acuerdos y el comportamiento real. La precisión de su grado es una cuestión geométrica, separada de esos significados simbólicos.