Una casa angular es la primera, cuarta, séptima o décima. El nombre alude a su relación con los cuatro ángulos principales: ascendente, fondo del cielo, descendente y medio cielo.
Las tradiciones suelen interpretar estas casas como ámbitos de iniciativa, presencia o especial énfasis. Es una clasificación simbólica, no una medición física de fuerza ni una jerarquía del valor de una persona.
El sistema de casas sigue importando: un ángulo no coincide universalmente con la cúspide del mismo número. En cada tramo de la secuencia, a una angular le sigue una sucedente y después una cadente. El número de casa conserva su ámbito específico; el grupo angular no lo reemplaza.