Una casa cadente es la tercera, sexta, novena o duodécima. Cada una aparece después de una sucedente y antes de la siguiente angular.
Las interpretaciones tradicionales hablan de adaptar, aprender, distribuir o preparar un cambio de fase. La palabra no significa que una casa sea inútil, esté condenada o describa una vida de menor valor. Nombra una posición estructural a la que se añaden asociaciones simbólicas.
El número de casa aporta el contexto más concreto. Por ejemplo, agrupar la tercera y la novena como cadentes no elimina sus diferencias. Mira ambas capas sin convertir ninguna en una predicción sobre lo que tiene que ocurrir.